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Círculo de Bellas Artes (fondo neutro)

35.00 - 69.00

Ilustración arquitectónica de fachada del Círculo de Bellas Artes.

El Círculo de Bellas Artes fue fundado como institución en 1880. Tuvo su sede en diferentes inmuebles de la capital hasta que en 1919 convocó un concurso de proyectos para el que sería su nuevo edificio, situado en el solar rectangular que antiguamente ocupaban los jardines del palacete del Marqués de Casa Riera.

El concurso tuvo tres proyectos finalistas (los de los estudios de Secundino Zuazo, Baltasar Hernández Briz y Gustavo Fernández-Balbuena), pero fue declarado desierto.

El proyecto de Antonio Palacios fue inicialmente desestimado por superar la altura máxima edificable, pero éste recurrió el fallo, y tras votación de todos los socios del Círculo, su proyecto resultó el elegido.

Su construcción estuvo plagada de trabas administrativas precisamente a causa de su altura, pero finalmente consiguió la licencia municipal y fue terminado en 1926 e inaugurado por Alfonso XIII.

La primera muestra que albergó en su interior fue una exposición monográfica de 39 obras del pintor Ignacio Zuloaga, que consiguió un éxito abrumador.

El edificio es un ejemplo perfecto de arquitectura al servicio de la utilidad, tal y como podemos encontrar en el programa de usos y espacios que aparece en la memoria del proyecto, y que nos da una idea de la variedad de actividades artísticas, culturales y lúdicas que se desarrollaban en su interior:

Planta baja: Vestíbulos, salas de exposición, conversación y mirador.
Entresuelo: Teatro y cine. Vida íntima del club, pequeños recreos y mirador.
Planta principal: Teatro y cine. Grandes fiestas, salones de reunión y conversación.
Primer ático: Biblioteca.
Segundo ático: Sala de recreos y junta directiva.
Primera planta de terrazas: Comedores y cocinas.
Segunda planta de terrazas: Estudios de bellas artes.
Primer sótano: Cultura física, bar-baile, baños, gimnasio, esgrima y “patinadero”
Subsótano: Servicios generales.

Formalmente, el edificio goza de un aspecto monumental, de orden gigante en sus plantas bajas (al igual que muchos edificios comerciales de la época) y de juego volumétrico en sus plantas superiores, rematadas con una torre que se asemeja a un faro.

De estilo ecléctico con toques art-dèco, en sus fachadas encontramos esculturas de Capuz y Adsuara, y en su azotea la que probablemente es su símbolo más reconocible: una imponente escultura de Minerva de 7 metros de altura y 3 toneladas de peso, realizada por Juan Luis Vassallo, que pese a aparecer en el proyecto original de Antonio Palacios, no pudo ser erigida hasta 1966 por falta de presupuesto

(Como curiosidad cabe señalar que, al no haber grúa capaz de subirla y ubicarla en su posición actual a 58 metros del suelo, hubo que construir una plataforma de 60 metros exterior al edificio, cuyo coste de realización fue de 1 millón de pesetas, diez veces más de lo que costó la propia escultura)

Es interesante el contraste entre su aspecto exterior sobrio y racionalista, y un interior plagado de detalles barrocos como mármoles, estucados, espejos, capiteles y una impresionante escalera imperial.

De esta manera, el proyecto de Palacios consiguió unir la monumentalidad formal y decorativa con la utilidad que requerían las diversas actividades de la institución.

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Dimensiones: 3 tamaños a elegir.
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Materiales: Impresión digital sobre papel estucado mate de 250 gr. (láminas) o impresión digital sobre papel fotográfico semi-mate 200 gr. (pósters)
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[Se suministra sin enmarcar, pero en medidas estandarizadas para los marcos más frecuentes]